El Palacio más bonito de Barcelona

 

El Palacio Dalmases quizás sea el palacio más bonito de Barcelona. Fue construido en el siglo XVII por Pau Ignasi de Dalmases, primer Marqués de Vilallonga y fundador de la Academia dels desconfiats, destinada al estudio de la historia y literatura catalanas al ostentar el cargo de embajador de Cataluña en Londres.

El palacio se encuentra justo en frente del museo Picasso, en el número 20 de la calle Montcada, y es uno de los mayores exponentes del barroco catalán, muy ornamentado con escenas de la mitología griega a lo largo del recorrido. La majestuosa escalera de entrada contiene un monumental relieve en mármol que representa las escenas de Neptuno con su carro tirado por Pegaso y el rapto de Europa. Sin embargo, la estancia más espectacular es el antiguo salón de baile, con frescos que ocupan paredes y techo, pintados por Pau Rigalt haciendo alusión a la historia de Helios, dios del Sol, y Ariadna, diosa de la tejeduría, en una clara alusión a la actividad textil y comercial que desarrolló su fundador.

 

Salón de Baile Palacio Dalmases. Palacio más bonito de Barcelona

 

Salón de Baile Palacio Dalmases. Palacio más bonito de Barcelona

Dos rincones únicos del palacio son su patio con una fuente esculpida del siglo XVII conservada perfectamente, y su capilla del siglo XV con una preciosa bóveda que representa una multitud de ángeles músicos, y que sin duda es uno de los mayores tesoros ocultos de Barcelona.

 

Fuente Palacio Dalmases. Palacio más bonito de Barcelona

 

Bóveda Palacio Dalmases. Palacio más bonito de Barcelona

 

Se cree que en los sótanos del palacio hay un túnel que comunica directamente con el interior de la basílica de Santa María del Mar, tan en boga actualmente por el nuevo libro de Ildefonso Falcones.

Aunque en su interior se han celebrado exclusivos eventos privados como la exposición La Passeggiata de Chanel, la retrospectiva de la diseñadora Miriam Ocáriz y el rodaje de la película Born, del director Claudio Zulián, el palacio Dalmases se encuentra cerrado a la espera de ser rehabilitado para acoger la colección de arte de su propietaria. Menos mal que el visitante puede disfrutar de flamenco y ópera en directo en las antiguas cocheras del palacio, reconvertidas en bar de copas. Una buena opción para disfrutar de una Barcelona mágica y poco transitada.

 

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