China Parte I: Viaje a Pekín

Antes de comenzar mi relato sobre mi visita a Pekín, he de decir que si visitas China tienes que tener en cuenta que viajas a un país con una cultura totalmente distinta a la nuestra. Un país culturalmente sorprendente que merece muchísimo la pena, a pesar de que la población china carece de algunas normas básicas de civismo siempre y cuando lo miremos desde un prisma occidental.
 Los chinos son ruidosos, no tienen pudor alguno a la hora de ir al baño ya que dejan la puerta abierta, suelen escupir sin importarles si se encuentran en la calle, en un hotel o en un avión, se cuelan en las colas, la inmensa mayoría de la población no habla inglés, cuidan muy poco al turista, y no respetan las normas de circulación y mucho menos a los viandantes, cruzar un paso de peatones llega a ser una misión imposible.
A pesar de todo, es de derecho decir, que es un país absolutamente seguro y que la mayoría de sus habitantes son muy amables.

 

PRIMER DÍA

Tras unas 11 horas de vuelo con escala en Londres desde Madrid, llegamos al aeropuerto de Pekín. Desde allí al centro de la ciudad te puedes desplazar en el Tren Airport Express que comunica las terminales 2 y 3 del aeropuerto con la estación de metro Dongzhimen, hace también una parada intermedia en Sanyuanqiao ( estación de metro de la línea 10 ) y su precio es de 25 yuanes por trayecto. También puedes desplazarte en Bus ( Precio unos 24 yuanes) o Taxi.
Optamos por el taxi ya que es una forma sencilla y rápida de llegar al hotel. Un taxi hasta el centro de la ciudad puede constar entre 70 y 110 Yuanes es decir entre 8,40€ y 13,20€ (teniendo en cuenta que 1 Yuan son unos 0,12 céntimos de euro). Un consejo es que llevéis el nombre del hotel escrito en chino así como el teléfono del hotel ya que Pekín es una ciudad inmensa y los taxistas no suelen conocer la localización de todos los hoteles y calles.
Al llegar al hotel, el taxista nos hizo la primera “bromita” del viaje. La carrera eran 110 yuanes, le dí 120 para que me devolviera el cambio y el taxista tan fresco arranco el taxi y se marcho sin devolverme el cambio. Me quedé un poco planchado pero bueno solo fueron 10 yuanes (1,20€).
El hotel en el que nos alojamos en Pekín es el Beijing Zhong An Hotel, situado en una calle lateral a la Estación Central de trenes de Pekín. El baño no tiene paredes de separación con la habitación, tan solo una cortina, lo que supuso un problema a la hora de ir al baño. Además la chica de recepción nos cobró un depósito de 200 yuanes y nos redondeó el cambio de euros a yuanes muy por lo alto por lo que pagamos por el hotel algo más de lo que pensábamos en un principio.
Una vez instalados, nos decidimos a comenzar nuestro tour por Pekín. A pesar de ir ya advertidos, algo que nos sorprendió bastante es que por la calle e incluso en el metro mucha gente nos miraba. Algunos miraban de forma descarada, otros comentaban con el de al lado, otros simplemente sonreían e incluso algunos, en el metro, intentaban tomarnos fotos de forma disimulada. Hay que tener en cuenta que China tiene una población de más de mil millones de personas y muchos de ellos jamás han visto un occidental. Por lo que si viajáis a China no os extrañéis cuando os pidan decenas de fotos, llegará el momento que se sintáis como auténticos famosos.
Nuestra primera visita fue al Templo de los Lamas o Yonghegong que es el templo budista tibetano más importante que existe fuera del Tíbet. Se trata de un enorme complejo compuesto por diversos pabellones y patios en los que se sitúan enormes quemadores de incienso donde los fieles colocan una serie de barillas. Uno de los pabellones, acoge una estatua de bronce de seis metros de Tsongkapa, fundador de la Secta del Bonete Amarillo.
El pabellón principal aloja una impresionante estatua de 18 metros de Maitreya, el Buda futuro. El precio de acceso al templo son unos 25 yuanes y aunque no es uno de los templos más espectaculares del país si merece la pena conocerlo por la importancia del mismo.

 

Pekín China

 

Templo de los Lamas Pekín

 

Una vez visitado el Templo de los Lamas nos dirigimos al Parque Beihai (Precio 5 Yuanes), un hermoso parque de 69 hectáreas con una frondosa vegetación y un magnifico lago. Además el Parque de Beihai posee una serie de pabellones y templos que bien merecen una visita. Los puntos más importantes del parque son:

 

– La Dagoda Blanca: Fue construida en la isla central del lago con motivo de la visita del Dalai Lama a Beijing en 1651. Las vistas desde lo alto de esta Dagoda son fantásticas, pero si deseas acceder a su interior debes pagar 10 yuanes por lo que solo nos limitamos a subir para contemplar las vistas.

 

Dagoda Blanca Parqeu Beihai Pekín

 
– Muro de los Nueve Dragones: Un bello y colorido muro construido en 1902.

 

Muro de los Nueve Dragones Parque Beihai Pekín

 
– Jingxin Room: Bello y tradicional jardín de 4.000 metros cuadrados.
 
– Templos budistas: El parque acoge algunos templos budistas, como es el caso del Templo Yong’an y el Templo Chanfu.
 
– Lago Beihai: Es el eje central del parque y el paseo alrededor del mismo es altamente recomendable.

Lago Beihai Pekín

Cuando finalizamos la visita al extenso parque Beihai ya era tarde por lo que decidimos ir a cenar a la Calle Wangfujing. 
Wangfujing es la calle comercial más importante de Pekín. Está repleta de luces de neón, tiendas, centros comerciales, y grandes almacenes. Turísticamente esta calle es conocida por su curioso Mercado que se encuentra situado en una de sus callejuelas. Este sorprendente mercado me dejó con la boca abierta; en sus puestecitos se exponían, entre otros, suculentos manjares como pinchos de alacranes, estrellas de mar, caballitos de mar, y cucarachas. Lo cierto es que estos productos no son muy consumidos por los chinos sino que van dirigidos al turismo. Sin embargo, aunque los chinos no consuman estos productos, si puedo asegurar que consumen una serie de pinchos de carne con mucho peor aspecto.
El Mercado de Wangfujing es bullicioso, repleto de puestos de comida, souvenirs y ropa y tiene un olor muy característico que a mi parecer es muy poco agradable.

 

Mercado Wangfujing Pekín

 

Mercado Wangfujing Pekín

 

Comer en China nos supuso un auténtico problema. La comida china puede caer como una bomba en un estomago occidental. Casi nadie habla inglés por lo que es imposible saber que contiene un plato. Además visual y olfativamente, la comida china es poco llamativa. ¡Demasiado especiada!, por lo que para comer buscamos restaurantes occidentales, aunque la mayoría de las veces acabáramos en Macdonalds y Kentukys.

SEGUNDO DÍA

Comenzamos el día visitando la Plaza de Tian´Anmen, que con unas dimensiones de 880 por 500 metros es la plaza más importante de China y la mayor plaza del mundo. Construida en 1949 en ella se han producido importantes acontecimientos históricos como las protestas de 1989, en la que se tomó la famosa imagen del estudiante y los tanques.
Al norte de la plaza se ubica su edificio más importante, la Puerta de Tian´Anmen. Esta puerta da acceso a la Ciudad Prohibida y es desde donde Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular de China en 1949. La plaza está flanqueada por dos importantes edificios de estilo soviético, el Museo Nacional de Historia y de la Revolución y el Gran Palacio del Pueblo, sede de la Asamblea Popular Nacional. Al sur de la plaza se ubica la Torre de Quianmen que alberga el museo de historia de Pekín.
En el centro de la plaza se sitúa el Mausoleo de Mao y el Monumento de los Héroes del Pueblo, un obelisco de 38 metros de altura.
La plaza es visitada diariamente por miles de ciudadanos chinos, lo que resulta un agobio a la hora de pasar los controles de seguridad de acceso a la plaza.

 

Plaza de Tian´Anmen Pekín

 

Una vez pasados los controles de seguridad y realizadas las fotos pertinentes, accedimos por la Puerta de Tian´Anmen a la Ciudad Prohibida. La entrada al monumento cuesta unos 60 Yuanes. Dado que los ciudadanos chinos apenas hablan inglés y mucho menos español, utilizamos un pequeño “truco”, entregar los dni como tarjetas de estudiantes. La chica de la taquilla los miro y remiró pero finalmente coló y la entrada nos costó 30 Yuanes.
La Ciudad Prohibida es un impresionante complejo declarado Patrimonio de la Humanidad, construido en 1420 desde él gobernaron los emperadores chinos durante más de 500 años. Durante muchos años sus muros fueron impenetrables para la población, ya que este espacio solo estuvo reservado para la corte y sus súbditos, esto provocó que el monumento se convirtiera en el  más visitado de China. El complejo está formado por 980 pabellones,grandes patios y preciosos jardines. A pesar de su majestuosidad puede ser que la visita llegue a ser algo monótona ya que todos los pabellones son parecidos y no se puede acceder a ellos.
Como dato curioso decir que dos leones guardan la entrada a cada uno de los pabellones del recinto. Parecen iguales, pero bajo una de sus patas el león tiene una pelota y la leona un cachorro. Además la Ciudad Prohibida posee una gran armonía numérica basada en los números impares, especialmente el nueve. Posee 9.999 estancias y las puertas de uso imperial están decoradas con 81 tachuelas (9×9).

 

Ciudad Prohibida Pekín

 

Ciudad prohibida Pekín

 

La ruta por la Ciudad Prohibida finaliza con la visita a sus bellos jardines. La puerta de salida da directamente a la puerta de entrada al Parque Jingshan o Parque de La Colina del Carbón.
La parte más importante de este bello parque es la Colina del Carbón, formada gracias a la acumulación de la tierra que se sacó para la construcción del foso del palacio. Desde esta colina obtuvimos unas vistas extraordinarias de la Ciudad Prohibida que nos dejó con la boca abierta. En la parte inferior del parque se encuentra marcado el lugar en el que se ahorcó el último emperador Ming.

 

Vista de la Ciudad Prohibida desde la Colina del carbón Pekín

 

Abandonamos la Colina del Carbón con algún que otro percance, ya que sus escalones resbalan demasiado. Tras almorzar en un restaurante de comida rápida, cometimos uno de los primeros errores del viaje. Fue intentar ir andando a la Torre del Tambor y de la Campana. En el mapa parecía que su ubicación era cercana pero….¡¡¡las distancias en Pekín son enormes!!!. Finalmente acabamos tomando el metro.
La Torre del Tambor y la Torre de la Campana son dos emblemas de la ciudad de Pekín. Se encuentran en un histórico barrio de hutongs, viviendas ubicadas en torno a un patio que carecían de baño privado, donde se puede disfrutar de la vida del Pekín más tradicional.
La Torre del Tambor es un colorido edificio con una altura de 46,7 metros, en el se pueden contemplar los 25 tambores que en el pasado fueron utilizados para marcar las horas del día. Además el anochecer era anunciado desde esta torre al son de los tambores.

 

Torre del Tambor Pekín

 

Situada justo en frente de la Torre del Tambor, se encuentra la Torre de la Campana, un robusto edificio que posee una enorme campana de bronce de 7,02 metros cuyo sonido se puede escuchar a kilómetros de distancia. Dicha torre anunció hasta 1924 la llegada de las siete de la tarde.

 

Torre de la Campana Pekín

 

Desgraciadamente ambas torres estaban cerradas por reformas por lo que nos dedicamos a visitar los hutongs de los alrededores.
Una vez visitados los hutongs nos dirigimos a visitar el Templo del Cielo uno de los mayores recintos sagrados de China. La entrada al templo cuesta unos 30 yuanes, aunque a nosotros nos costó unos 15 yuanes utilizando el “truco” del carnet de estudiante.
Este bonito templo está ubicado en un bellísimo parque de 273 hectáreas. En él, el Emperador Chino realizaba una serie de sacrificios para dar gracias al cielo por las cosechas obtenidas.
Mientras paseábamos por el parque nos encontramos a ciudadanos chinos practicando tai chi, otros participando en clases de baile y otros cantando. En en corredor de entrada al templo había decenas de personas jugando a las cartas y a un juego de tablero parecido a las damas. Muchas de estas personas iban acompañadas de su animal de compañía, pájaros enjaulados los cuales los ciudadanos chinos sacan a pasear como si fueran perros.

 

Templo del Cielo Pekín

 

El parque recoge una serie de edificaciones y jardines entre las que destacan:

– Qinian Dian: Es la edificación principal del Templo y una de las imágenes más características de Pekín. Esta edificación circular es el Templo de las Rogativas. Es de color azul ya que simboliza el cielo.

 

Templo del Cielo Pekín

 

– Bóveda Imperial del Cielo: Rodeado del “Muro del Eco”, es el pabellón donde se guardaban los elementos ceremoniales.

 

– Árbol de los Nueve Dragones: Es un viejo Enebro Chino de más de 500 años. Llamado de los Nueve Dragones por las formas que aparecen en su tronco. Los ciudadanos chinos se agolpaban alrededor del mismo con los brazos extendidos. Esto lo realizan debido a una vieja creencia por la que piensan que el viejo enebro da energía positiva.

 

Árbol de los Nueve Dragones Pekín

 

– Salón de la Abstinencia: Es una pequeña replica de la Ciudad Prohibida. Es donde el emperador pasaba la noche previa a un sacrificio.

 

– Altar Circular: Este enorme altar en mármol blanco está construido en nueve círculos concéntricos. Es donde el emperador realizaba los sacrificios.

 

Altar Circular, templo del Cielo Pekín

 

Muy cansados tras la visita al Templo del Cielo, fuimos a pasear y a tomar algo al Lago Houhai, una zona muy animada repleta de bares y restaurantes.
La última visita del día la dedicamos a la Villa Olímpica para poder contemplar la iluminación del Estadio Nacional de Pekín, construido en forma de nido de pájaro para las olimpiadas de 2008; y del Centro Acuático Nacional “El Cubo” lugar donde se celebraron  las competiciones de natación y que actualmente alberga el mayor parque acuático cubierto del mundo.
La zona está repleta de turistas chinos que no pararon de hacer fotos a los originales edificios y por supuesto a nosotros.

 

Estadio Nacional de Pekín
 

TERCER DÍA 

 
Día elegido para uno de los platos fuertes de nuestro viaje, la visita a la Gran Muralla China.
Con una longitud de 8.851,8 kilómetros, la Gran Muralla China es una de las Siete Maravillas del Mundo y el mayor símbolo de China. Gran parte de esta muralla se encuentra en ruinas, pero alguno de sus tramos han sido restaurados para su visita. Los tramos en los que se divide la Gran Muralla son:

 

– Badaling: Ubicado a 80 Km de Pekín, fue el primero en abrir sus puertas a los turistas en 1957 y continua siendo el más visitado. La visita a este tramo no es nada recomendable si no queréis que en vuestras fotos aparezcan cientos de turistas en lugar de la Gran Muralla China. Se puede subir en teleférico.

 

– Mutianyu: Fue nuestra elección para visitar la Gran Muralla China, ya que es un tramo poco masificado al que se le une unos espectaculares paisajes. Se ubica a 90 Km de Pekín. Se puede subir en telesilla o teleférico y bajar en tobogán.

 

– Huanghua Cheng: Es uno de los tramos no restaurados. Parte de la muralla esta sumergida bajo las aguas de un lago lo que le da un perfil algo misterioso. Este tramo es muy poco visitado por los turistas.

 

– Simatai y Jinshanling: Es el tramo más alejado de Pekín, además de ser el más escarpado y peligroso. Posee unas vistas espectaculares. Se puede subir en teleférico y bajar en tirolina.

 

Gran Muralla China

 

Desde España llevábamos apuntado el planing a la perfección, es decir:

 

– Debíamos tomar la línea 2 del metro hasta la estación de Dongzimen. Saldríamos por la salida B del metro, la cual da directamente a la puerta de la estación de autobuses de Dongzhimen.

 

–  En la estación deberíamos tomar el bus 916 cuyo precio sería de 12 Yuanes y la duración del trayecto sería 1 hora y media.

 

– Teníamos anotado que deberíamos bajar del bus en la última parada, que era la estación de autobuses de “Huairou”. En paradas anteriores subirían al bus taxistas ilegales para pedirnos que bajáramos. Los taxistas intentarían engañarnos diciéndonos que esa era la última parada o la parada correcta para la muralla.

 

– Ya en Huairou tendríamos que negociar un taxi ilegal por unos 20 yuanes por pasajero o una furgoneta por unos 15 yuanes por pasajero, para el traslado a Mutianyu.

 

Nota: Una alternativa al bus 916 es el bus 867 que se toma en la antigua terminal de autobuses. Su precio es de 16 Yuanes y te deja directamente en la muralla sin necesidad de negociar un taxi posteriormente. El inconveniente del bus 867 es que tarda unas 3 horas.

 

El problema llegó cuando una señora que trabajaba en la estación de autobuses, al ver que íbamos a la Gran Muralla China, nos abordó y nos indicó que no tomáramos el bus 916 sino el bus 980. Nos dijo que el bus 980 tardaba mucho menos tiempo en llegar a la Gran Muralla, además nos recalcó que deberíamos bajar en la quinta parada. Le preguntamos una y mil veces si era para ir a la zona de Mutianyu y la señora nos dijo que si.
No muy convencidos, tomamos el bus 980. El billete costó 15 Yuanes, y tal y como nos dijo la señora en hora y pico llegamos a la ciudad de destino. Efectivamente como llevábamos apuntado desde España, una serie de taxistas subieron al bus en las distintas paradas para pedirnos que nos bajáramos. Nosotros no hicimos caso a los taxistas, y en esta ocasión tampoco a la señora de la estación que nos recalcó que bajáramos en la quinta parada, y bajamos en la última que era la estación de bus.
Antes de llegar a la estación de bus, intentamos asegurarnos y preguntamos al chófer del bus si nos deberíamos bajar en la última parada. Como imaginábamos el chófer no nos entendía, y lo que intentó es que bajáramos del bus para que un taxista amigo suyo nos trasladara a la Gran Muralla.
Ya en la última parada, al bajar del bus varios taxistas ilegales nos rodearon y comenzamos a negociar el taxi. Los taxistas nos pidieron 900 yuanes por pasajero, una barbaridad que dista mucho de los 15 o 20 yuanes que teníamos anotado que deberíamos pagar.
La negociación comenzó a alargarse y comenzamos a agobiarnos ya que nos dimos cuenta que los taxistas no querían bajar el precio mucho más. Ellos intentaban decirnos que el precio que ofrecíamos era muy bajo para la distancia a recorrer.
 En un momento dado de la negociación comenzamos a dudar de la ciudad donde estábamos y a la que la “buena” señora de la estación nos había enviado. De repente uno de los taxistas nos sacó de dudas, al mostrarnos una publicidad de Jinshanling, el tramo de la Gran Muralla China más alejado de Pekín y uno de los más escarpados y ruinosos.
¡¡No nos encontrábamos en Huairou!!, ¡¡sino en otra ciudad que a saber cual era!!. Nos dimos cuenta que la “buena” señora de la estación tendría algún tipo de acuerdo con algún taxista que nos esperaba en la quinta parada, de ahí que nos recalcara tantas veces que deberíamos bajar en dicha parada.
Pero bueno……ya no podíamos hacer nada más que volvernos a Pekín o ir a Jinshanling, un tramo de la muralla para el que no estábamos preparados ya que no llevábamos el equipo adecuado para la escalada.
 Agobiados por no saber exactamente donde estábamos, por los taxistas y la imposibilidad de comunicarnos con ellos, y por el sofocante calor, decidimos optar por montar de nuevo en el bus 980 de vuelta a Pekín.
Una vez que llegamos de nuevo a la estación de autobuses de Pekín, tomamos el bus que llevábamos anotado, es decir el bus 916 y vuelta a empezar.
Al llegar, esta vez sí, a Huairou, negociamos un taxi por 20 yuanes por pasajero que nos trasladó a Mutianyu.
La entrada a la Gran Murralla China cuesta unos 45 yuanes y la subida en teleférico y telesilla y la bajada en tobogán unos 100 yuanes. A nosotros nos constó unos 10 o 15 yuanes menos al presentar el dni, una vez más, como carnet de estudiante.
Al final de la calle donde se encuentran todos los comercios tomamos el bus que nos dejó en la subida al telesilla o teleférico. Optamos por el telesilla al parecernos más divertido.
Ya en la Gran Muralla pudimos disfrutar de la sensación de encontrarnos ante una de las 7 Maravillas del Mundo,  y de los espectaculares paisajes. Además al haber tenido el “percance” con el bus 980, llegamos a la muralla sobre las 14:30 por lo que tuvimos la muralla prácticamente para nosotros solos. Recomiendo la visita a esta hora, a pesar de el gran calor, o a primera hora de la mañana para evitar las grandes aglomeraciones de turistas
. Otra recomendación es ir con la ropa y el calzado adecuado ya que la muralla serpentea por la montaña por lo que deberéis de subir y bajar escalones.
Finalizado nuestro recorrido por la Gran Muralla China, y habiendo realizado decenas de fotografías, bajamos por el divertidísimo tobogán, una experiencia que aconsejo a todo el mundo. Una vez abajo tomamos de nuevo el bus que nos dejó en la calle comercial, y ya en la entrada negociamos una furgoneta, por unos 20 yuanes por pasajero que nos dejó en la parada del bus 916, el cual nos trasladó de nuevo a Pekín.

 

muralla-china

 

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 CUARTO DÍA

 
El día amanece nublado y amenaza lluvia. Nuestra primera visita fue al Mercado de la Seda que es el centro comercial de imitaciones más importante de China. El mercado abre sus puertas a las 9:30 y en él tienes que regatear los precios de absolutamente todo lo que vayas a comprar. Debido a la amenaza de lluvia buscamos unos chubasqueros y paraguas, pero inexplicablemente no había en ninguna de las tiendas del mercado, o al menos nosotros no lo vimos.

 

Mercado de la Seda, Pekín

 

En los alrededores del Mercado de la Seda se sitúa la zona financiera de Pekín, por lo que una vez concluida nuestra visita al mercado, dimos un pequeño paseo por la misma para observar sus grandes rascacielos.

 

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Más tarde nos dirigimos al Palacio de Verano que está situado algo alejado del centro de Pekín. La entrada cuesta unos 60 Yuanes aunque a nosotros con nuestro “carnet de estudiante” nos costó unos 30 Yuanes. La mala suerte hizo que parte de nuestra visita a este bonito palacio la hiciéramos con lluvia.
El Palacio de Verano es un inmenso jardín imperial de 290 hectáreas que se convirtió en el refugio de la dinastía Qing durante los calurosos veranos chinos. Considerado desde 1998 Patrimonio de la Humanidad, en este maravilloso jardín imperial podréis encontrar espectaculares jardines, suntuosos palacios e increíbles templos. Sus puntos más interesantes son:

 

– Calle Suzhou: Es una preciosa recreación de una calle comercial construida por orden del emperador. Sin duda es uno de los puntos más bellos del palacio.

 

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– Jardín del Gusto Armonioso: En este bello rincón del Palacio de Verano, se respira tranquilidad. Es un lugar ideal para realizar decenas de fotos o simplemente para sentarte y relajarse

 

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– Jardín de la Virtud y de la Armonía: Este edificio fue utilizado como teatro para realizar representaciones ante la emperatriz Cixi.

 

– Gran Galería: Es un extenso corredor cubierto de 728 metros, cuyas vigas de madera están decoradas por miles de maravillosas pinturas chinas.

 

muralla-china

 

Gran galería Pekín

 

– Torre de la Fragancia de Buda: Tanto la torre como los templos que la rodean son auténticamente maravillosos. La vistas desde lo alto de la torre son absolutamente recomendables.

 

Torre de la Fragancia de Buda, Palacio de Verano Pekín

 

– Puente de los Diecisiete Arcos: Une la orilla del lago Kunming con la isla de Nanhu, en el medio del lago. El puente tiene una longitud de 150 metros y una anchura de ocho metros. Está decorado con 540 leones esculpidos en diferentes posturas. El puente es una réplica del puente Marco Polo situado a unos 15 kilómetros al sudoeste de Pekín.
Puente de los Diecisiete Arcos Palacio Verano Pekín
Concluida nuestra visita al Palacio de Verano y habiendo almorzado en el KFC que está cerca de la puerta de entrada al palacio, nos dirigimos de nuevo a la Plaza de Tian´Anmen.
Desde la Puerta de Qianmen o  Puerta de Zhengyangmen, situada en la parte sur de la plaza, paseamos por la Avenida Qianmen, una calle llena de tiendas y centros comerciales en cuyas calles perpendiculares nos encontramos con alguno de los hutongs más auténticos de Pekín.

 

Puerta Qianmen Pekín

 

Nuestro día lo concluimos en la Calle Wangfujing donde después de volver a pasear por su mercado para comprar algún que otro souvenirs, acabamos cenando.
La cena la hicimos en el restaurante Saizeriya, una cadena de restaurantes de comida occidental muy barata. Un plato individual, bebida y una ensalada o entrante para compartir entre dos puede salir unos 25 yuanes por persona. El restaurante se encuentra en la C/ Wangfujing en la sexta planta de los grandes almacenes que se encuentran justo detrás del busto de Mao y en frente de una gran juguetería.

 

Otros restaurantes que recomiendan en distintos foros y guías son:

 

– Xinjiang: C/ Guangming Lu (coste de la cena unos 25 yuanes por persona)

 

– Isshin: Distrito Wudakou ( unos 50 yuanes por persona)

 

– Hot Dog: C/ Al Haidilao, salida A2 metro Baijiazhuang Lu, Salitun.

 

– Datong: En Tuanjichu Beoikou, en una esquina según sales del metro.

 

– Si deseas probar el pato pekines, algunos foros recomiendan un restaurante situado en el Oriental Plaza en la C/ Wangfujing. Debéis tomar la salida A del metro que lleva dentro del centro comercial, cuando terminen las escaleras mecánicas debéis girar a la derecha por una calle de comidas. El restaurante se encuentra pasando el Burguer king, aparece un pato en la puerta. (200 yuanes por persona).


QUINTO DÍA

 
Último día en Pekín, saturados de templos, jardínes y palacios, y habiendo concluido con nuestro itinerario, decidimos visitar el Happy Magic Watercube.
Happy Magic Watercube esta considerado el parque acuático más grande del mundo, con capacidad para 30.000 personas.Posee más de 50 toboganes y 18 atracciones. El precio de la entrada son unos 230 yuanes por adulto más 30 yuanes de la consigna para dejar la mochila.
En el Happy Magic Watercube experimentamos una subida a tope de adrenalina con sus increíbles toboganes. El espectáculo de la piscina de olas no tiene desperdicio, cientos de personas se agolpaban con sus flotadores de colores cantando la misma canción mientras se dejaban balancear por las olas.
Si os sobra tiempo en Pekín, os apetece descansar de tanto monumento, o simplemente queréis escapar del sofocante calor pekines, os recomiendo una visita al Happy Magic Watercube de Pekín.

 

Happy Magic Watercube Pekín

 

Happy Magic Watercube Pekín


SEXTO DÍA

 
Lo primero que hicimos es ir a cambiar dinero a un Banco de China. En China, las casas de cambio generalmente dan un menor cambio y cobran comisión por lo que la mejor idea es que si quieres cambiar, te dirijas directamente a un banco. Recomiendo realizar el cambio en el “Banco de China”, ya que los otros bancos normalmente te remiten a este banco para el cambio.
Más tarde abandonamos el hotel para dirigirnos hacia el aeropuerto donde nos esperaba nuestro vuelo hacia Shanghai. Tomamos el bus del aeropuerto, cuya parada está justo al lado de la Estación de Trenes de Pekín. El precio del billete fue de 24 yuanes.
Mi conclusión sobre esta gran ciudad es que culturalmente hablando, Pekín es una de las ciudades más importantes del mundo. Sus palacios, jardines y templos son absolutamente espectaculares. Y aunque en muchos de sus habitantes las normas de civismo, desde el punto de vista occidental, brillen por su ausencia, recomendaría sin duda la visita a esta extraordinaria y milenaria ciudad.
 
2 Comentarios
  • Anónimo
    agosto 31, 2014

    Buenos días:

    Despues de un mes viajando por China no puedo comprender que no disfrutaran de la autentica comida china, que nada tiene que ver con la pretendida comida china que se sirve en EEUU y Europa. Solo cabe decir que la comida es uno de los grandes cuatro pilares de un viaje por China (Cultura/historia, paisajes, gente y comida) y que alimentarse en restaurantes occidentales o de comida rapida, es ademas de insano y caro la gran seña del turista de masas que no profundiza en la cultura del páis que visita.

    Por otra parte hacese pasar por estudiantes ademas de ilegal, es inmoral y realizar apologia de ello es vergonzoso, no deja de ser un robo, por favor, seamos eticos e intentemos no dar mala imagen en el extranjero.

    Por lo que respecta con sus problemas culturales (el idioma, la comunicación, el estado de los alojamientos, los taxistas, etc) creo que no comprendieron el páis y a sus gentes, y los grandes cambios de la sociedad china en los últimos 20 años. Sus modales son diferenets de los nuestros, y al igual que para ellos algunos de nuestros comportamientos les parecen horribles, a nosotros nos choca que, por ejemplo, al salir del metro te empujen sin decir nada, pero son costumbres que hay que asimilar, al igual que en un alojamiento chino, no todo tiene porque estar en perfecto estado, mientras cumpla su finción segirá estando allí.
    Y por favor, si vuelven a China, y tienen problemas de comunicación, no piensen que todo el mundo intenta engañarlos para que un amigo les saque el dienero, recuerden que la barrera linguístca es enorme, y si el foraneo no va prepardo, el local tampoco tiene porque, más estafadores (con los turistas) he visto en la costa española que en mi experiencia en China.

    Atentamente, un viajero (que no un turista).

    • Los Viajes de Domi
      septiembre 1, 2014

      Amigo, lo primero darte las gracias por invertir tu tiempo en leer mi blog y por opinar sobre mi post. En segundo lugar pedirte perdón si algo de lo escrito te ha podido ofender.
      Tienes razón al decir que la gastronomía puede llegar a ser uno de los cuatro pilares de un viaje, pero también deberás comprender que no todo el mundo tiene los mismos gustos y lo que para ti puede ser una buena comida, para mi podría no serlo. En tu alegato debo hacerte una pequeña rectificación ya que al decir que la comida occidental es insana, estás metiendo en el mismo saco a comidas como la española, italiana, francesa …etc, no solo a la americana.
      En cuanto a lo de hacernos pasar por estudiantes, tienes razón en que es algo poco ético, pero sinceramente dista mucho de un robo. En mi blog escribo con toda sinceridad sobre mis viajes sin ánimo de hacer apología de nada ni de ofender a nadie.
      Por otro lado te tengo que decir que no tengo ningún tipo de problema cultural, por eso me encanta viajar. Simplemente advierto a mis lectores que la cultura china dista mucho de la occidental y que los problemas con el idioma es uno de los grandes handicaps de un viaje a China. En cuanto al hotel, indicarte que si no estaba dentro de mis expectativas, por ejemplo el de Shanghai si lo estuvo, no voy a escribir que es un buen hotel, ¿no crees?
      Por último decirte que lo que relato en mi blog es mi experiencia personal, ¡claro que el 99,99 % de los ciudadanos chinos son legales!, sin embargo decirte que entre los más de mil millones de chinos algunos pocos fiables habrá ¿verdad?.

      Atentamente un turista / viajero.

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