Que ver en Lugo y Ourense, las joyas menos conocidas de Galicia

Visitar el norte de España siempre es un acierto, sobre todo si lo que buscas es empaparte de cultura y naturaleza a partes iguales y no tanto del sol y las altas temperaturas. Es una realidad, en Galicia el tiempo tiene sus propias reglas. En las zonas costeras el clima siempre es más suave, con temperaturas que no suelen superar los 30 grados en verano salvo días excepcionales, mientras que en el interior existe un microclima que se asemeja más a las zonas del sur del país, con temperaturas que suelen alcanzar los 40 grados con facilidad en los meses de verano. En los meses de invierno, el mercurio suele bajar por debajo de los 0 grados en estas zonas, mientras que en la costa las temperaturas suelen ser más altas, aunque la sensación de frío aumenta debido a la humedad. Por este motivo la época idónea para visitar esta Comunidad Autónoma es la primavera, en los meses de abril, mayo y principios de junio, cuando el frío comienza a dejar paso a esas temperaturas que rondan los 20 grados y que son perfectas para hacer turismo y descubrir lugares nuevos.

Galicia cuenta con un gran número de atractivos turísticos entre los que sin ninguna duda la joya de la corona es el Camino de Santiago. La gran variedad gastronómica (en verano existe casi una fiesta diaria con la comida como protagonista) es otro de los elementos que más turistas atrae. Por otra parte, la belleza indiscutible de sus paisajes la han convertido en el telón de fondo de muchas obras cinematográficas y literarias, dando a su vez lugar a diversas rutas turísticas de las que ya os he hablado en alguna ocasión. Sin embargo, no todos los viajeros que llegan hasta Galicia cuentan con el tiempo suficiente como para poder visitar todos los puntos de estas rutas o acercarse a cada una de estas fiestas gastronómicas. Por no hablar del Camino de Santiago, una peregrinación que requiere casi tanto tiempo de preparación previa como de ejecución. Eso sí, merece la pena atreverse a realizarlo al menos una vez en la vida, ya no solo por los lugares maravillosos que atraviesa sino también por el ambiente de compañerismo y solidaridad que se respira entre los peregrinos.

Es por ello por lo que hoy os voy a hacer un repaso por aquellos lugares imprescindibles que debéis visitar si algún día viajáis hasta las provincias de Lugo y Ourense, las dos menos masificadas a nivel turístico pero que guardan  pequeñas joyas escondidas que no tienen nada que envidiarle a los grandes monumentos.

 

Espacio Termal en las Burgas

 

Ourense es una de las provincias que más secretos guarda en su interior. Uno de los mayores atractivos con los que cuenta la ciudad que da nombre a la provincia es el gran número de espacios termales que se encuentran repartidos por su núcleo urbano. Denominada como capital termal, la ciudad cuenta con hasta 5 puntos termales de titularidad pública y un recinto de carácter privado. Las aguas termales más céntricas son las de As Burgas que, situadas en pleno Casco Histórico, están conformadas por un total de tres manantiales termales: Burga de Arriba, datada en el siglo XVII; Burga do Medio, de estilo moderno, y Burga de Abaixo, que presenta un estilo neoclásico datado en el siglo XIX. De todos ellos brotan aguas termales que pueden alcanzar los 68ºC. En 2007 fueron declaradas como Bien de Interés Cultural por la Xunta de Galicia y desde hace unos años cuentan con una piscina termal en la Burga de Arriba. La entrada a esa piscina es completamente gratuita y da acceso tanto al recinto de aguas termales como al vestuario y a las taquillas durante un tiempo máximo de 90 minutos.

Una de las peculiaridades con las que cuentan As Burgas es una inscripción que se encuentra en la Burga de Arriba, justo en un lateral de la piscina termal. En ella se puede leer el nombre de Calpurnia Abana, la que se considera como la primera habitante de la ciudad. De origen romano, esta mujer ofreció en su día una ara votiva para honrar a las ninfas de estas aguas, algo que sin duda la sitúa como una habitante importante de la sociedad del momento. Esta ara de granito fue descubierta a principios del siglo XIX cuando se estaban llevando a cabo trabajos de reparación en un edificio cercano. La existencia de esta mujer estaría datada en el siglo I d.C, lo que vendría a confirmar el origen romano de la ciudad, denominada como Auria, ciudad de oro. El reconocimiento de Calpurnia a las ninfas de las aguas termales hace pensar que la sociedad romana ya se beneficiaba de las propiedades medicinales de las mismas. Esto vendría a confirmar lo avanzado de su sociedad, y es que los romanos no solo eran conocedores del termalismo sino que también fueron los inventores del precursor del actual suelo radiante o de espacios de ocio como los casinos, ya que a lo largo de toda la historia se pueden rastrear nombres de grandes emperadores aficionados a los juegos de cartas y dados.

 

Casas en Galicia

 

Sin abandonar la provincia de Ourense pero sí sus aguas termales, nos dirigimos a Allariz. Considerada como una de las villas con más encanto de toda la provincia, Allariz es una joya medieval situada a orillas del río Arnoia que desde 1971 ostenta la denominación de Conjunto Histórico Artístico. Además de perderse caminando por sus calles empedradas, es recomendable la visita al barrio judío que, situado a extramuros, en el siglo XIII acogió una importante judería medieval. Imprescindible también la parada en el Real Convento de Santa Clara, un monasterio femenino fundado por la esposa de Alfonso X “El Sabio” en 1268. La construcción actual, datada en el siglo XVIII, alberga un importante museo de arte sacro y cuenta con el claustro de mayor tamaño de todo el país. La Casa Museo Vicente Risco, dedicada al famoso escritor gallego, o el Museo Iconográfico Aser Seara dedicado al arte sacro son otras dos visitas interesantes.

Si viajáis en los meses de mayo o junio es posible que podáis disfrutar de la Festa do Boi, una celebración que tiene su origen en el siglo XIV y que se ha celebrado de manera interrumpida desde entonces.

 

Paisajes Ourense en Galicia

 

Entre tierras ourensanas y lucenses se encuentra otra de las joyas de Galicia: la Ribeira Sacra. Moldeada a su paso por los ríos Miño y Sil, la Ribeira Sacra se posiciona como el espacio que alberga el mayor número de construcciones de origen religioso de estilo románico del viejo continente. Así, entre su hermoso paisaje se encuentran edificios tan impresionantes como el antiguo convento de Santo Estevo de Ribas de Sil, el templo de San Pedro de Rocas, el monasterio de Santa Cristina de Ribas de Sil o las iglesias de San Paio de Diomondi y San Miguel de Eiré. Además de este patrimonio arquitectónico, la Ribeira Sacra también destaca por su diversidad natural, con un bosque autóctono y diferentes miradores naturales que ofrecen las mejores vistas de la zona. Un paseo en barco por los Cañones del Sil se hace imprescindible para disfrutar de esta joya de la naturaleza.

 

Parador de Santo Estevo. Galicia

 

Pero sin duda, si por algo es conocida la Ribeira Sacra en toda España es por sus vinos. De hecho, da nombre a una de las 5 denominaciones de origen gallegas. A lo largo de todo su paisaje se pueden apreciar diferentes viñedos en bancales que están situados en las empinadas laderas de las montañas. La complicación para cuidar la vid en esta zona la ha llevado a ser categorizada como viticultura heroica.

Ya en tierras lucenses tenemos que hacer un alto para hablar de la que se conoce como mariña lucense. La costa de Lugo no es tan conocida, o al menos no está tan masificada de turistas, como las Rías Baixas y Altas, lo cual es algo que aumenta con creces su atractivo a la hora de visitarla. Además de la tan famosa playa de As Catedrais, que en los últimos años ha tenido que ser sometida a un fuerte control de acceso para evitar situaciones de aglomeración, la mariña lucense cuenta con espacios realmente increíbles. Los acantilados de Xove son uno de ellos. A escasos kilómetros de Viveiro podemos disfrutar de un espectáculo natural y unas vistas a la inmensidad del mar inigualables. Caminando a través de ellos y en la zona más elevada podemos llegar al faro de Punta Roncadoira, en funcionamiento desde 1984. Las vistas a la costa desde esta localización son espectaculares: de frente el Cantábrico, al oeste la Illa Coelleira y el cabo de Estaca de Bares y al este el Islote do Sarón.

Muy cerca se encuentran las playas de Esteiro y Portonovo; ésta última no se debe confundir con la famosa localidad del municipio pontevedrés de Sanxenxo. También en las proximidades podemos visitar las ruinas de la ermita de San Tirso, que están situadas a orillas del mar y cuyo origen se considera prerrománico.

Muy cerca a Xove se encuentra, como ya hemos dicho, el municipio de Viveiro, que cuenta con un gran número de monumentos, espacios naturales y lugares de interés. Entre ellos destaca el monumento natural de Souto da Retorta, que alberga los centenarios eucaliptos de Chavín. Esta variedad de árboles comenzó a ser plantada a finales del siglo XIX con el objetivo de drenar el agua de los terrenos bajos y así servir como protección frente a las inundaciones. En esta zona también es interesante la visita al Puente de Landrove, datado en el siglo XV, a la Illa Gabeira o a la fortaleza medieval de San Martiño.

 

Viveiro. Galicia

 

Otro de los municipios con mayor encanto de la mariña lucense es Ribadeo. Conocido internacionalmente por albergar la playa de As Catedrais, en la parroquia de A Devesa, el desarrollo de Ribadeo está íntimamente ligado a la emigración, especialmente la capital del municipio que cuenta con el mismo nombre. La emigración a América a principios del siglo XX se posicionó como un fenómeno intrínseco al propio desarrollo de la villa. En este contexto apareció la figura del indiano, es decir, del emigrante a América retornado que trae consigo las costumbres y diversos símbolos de identidad de lugares como Cuba, Puerto Rico, Argentina o Uruguay. La evidencia más palpable de este estilo indiano la encontramos en el patrimonio arquitectónico, con una mezcla de estilos en la que destacan elementos de la arquitectura europea de la época así como de la colonial e incluso de la tradición arquitectónica gallega. A este tipo de construcciones se las clasificó bajo la etiqueta de arquitectura indiana, y en Ribadeo destacan sobre todo las edificaciones de la calle San Roque. Perderse caminando por ellas nos traslada a una época pasada con aroma a puro de La Habana. En los últimos años el Ayuntamiento de Ribadeo ha puesto en marcha una iniciativa que busca poner en valor ese legado indiano que se respira en toda la villa y que se conoce como Ribadeo Indiano. La celebración, que este año alcanzará su quinta edición, congrega a cientos de turistas que se disfrazan con las ropas típicas de la época para interpretar su particular visión de los indianos. Una fiesta plagada de estilo y diversión que no os podéis perder si vais en los meses de verano.

 

 

 

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2 Comentarios
  • Alejandro
    mayo 3, 2018

    Cierto es que cada vez que pensamos en Galicia, se nos viene a la cabeza “comer marisco”, pero hay muchas otras cosas más. Gracias por recordarlas.

    • Los Viajes de Domi
      mayo 3, 2018

      Es así, Además de su rica gastronomía, Galicia es una región preciosa con muchas riquezas patrimoniales y paisajísticas 😉

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